Respuesta de Miguel a Trinity…

Perdona que no te contestara ayer, pero estaba que me caía de sueño. Esas sesiones fotográficas son algo exigentes, y al día siguiente de un ‘breakthrough’ lo que predomina el sueño.

Es más fácil. No hace faltar desplazarse a ningún sitio. Nosotros empezamos con el agua hará un año y medio. Probamos de todo, desde llenar bañeras entre cincuenta e intentar conectarnos así, hasta dibujar con el agua o posicionar vasos de agua encima de puntos Hartmann (cruces de líneas), etc. Nos dieron resultados, aunque no eramos capaces de sacarle el manual de instrucciones, 🙂

Pero desde que enfocamos el asunto desde aquello de que el agua es alma (agua-alma), la cosa ha cambiado y cambia cada día a mayor detalle. Si te fijas, la ciencia a regañadientes ha tenido que reconocer que aquello del “espacio vacío” era mentira, y que no hay espacio vacío sino agua en un 98% del universo. Es un LLENO de hecho. Consideramos este LLENO la masa de alma, y que a la vista está que el agua está conectada entre sí.

Así, centramos nuestras preguntas o pregunta en una porción de agua bajo las siguientes condiciones, y dónde pongo agua, pongo alma:

A) No existe la electricidad como propia, sino como parte del funcionamiento del agua

B) No existe la luz, sino que es otra particularidad del agua

C) El agua a siete grados de temperatura está en su punto óptimo de comunicación y sanación

D) La luz procedente del sol es artificial o simulada. A mayor luz, mayor líneas rectas, a menor luz, mayor expansión o creación de líneas curvas (o también que siempre son curvas, pero que el exceso de luz crea los cantos, cuadrados, ángulos rectos, etc.) Así, fotografiamos el agua en horas en las que la luz solar no destruye la información visual.

Las imágenes de “El Increíble Viaje al Portal de Aden/Adn” se tomaron de un tanque de agua, con un papel escrito “Golfo de Aden” debajo.

Las imágenes de “Omá” se tomaron de una fuente urbana, entre las 7:20hs y 9:30hs, mientras el agua de la fuente no superaba los nueve grados de temperatura, con un papel escrito que rezaba: “Cómo movernos por los portales del agua”.

Las imágenes de “Territorio Venus” fueron tomadas en otra fuente urbana, y sirvieron para empezar a saber entrar y salir de los portales.

Si te fijas en las fechas, son saltos rápidos en una curva inclinadísima de aprendizaje. En apenas diez días hemos pasado de contemplar agua, a movernos entre las distintas capas que ofrece en determinadas condiciones lumínicas, de consistencia, flujo, etc.

Es que aquí hay mil cosas por explicar, pero aún no hemos tenido tiempo siquiera de explicarnoslas a nosotros mismos.

Ahora estamos trabajando en prepararnos para crear una serie de imágenes de sanación, por ejemplo, ya que es notable que las imágenes – aparte de su alto contenido informativo según la interpretación de cada uno – tienen un efecto o varios que NO hemos comprendido todavía. Son efectos como por ejemplo sentir paz, sentir confianza, sentir fuerza, liberarse de basura, aumento de defensas naturales permeables y no aislantes, etc. etc. etc.

¿Te acuerdas del trabajo de aquel fotógrafo japonés que congelaba el agua con distintos tipos de música en la nevera? Esa fue una pista grande. También los trabajos de aquel austriaco de las montañitas alpinas que comprendió como energetizar el agua con recodos suaves en su recorrido o por impresión de vórtices, espirales. Y Gurdjieff, que avisaba de la simulación del sol. O reconocer que la piel es simplemente agua endurecida. O el Tao, directamente.

Uff, no hay palabras de hecho, sino hechos que poco a poco abren un abanico en esto. Recomiendo y recomendamos vivamente trabajar con el agua. Es simple, no requiere presupuestos más allá de unos céntimos, sirve cualquier cámara, y la creatividad es – después de un tiempo de inicio en el que se aprende no pensar – mutua, respondida, un mano a mano y de mano en mano.

Es decir, que en vez de siete gramos de alma en un ser y un lugar que no se sabrá nunca, hemos pasado a tantos billones de gigatoneladas de alma con un lugar concreto, el hogar. Que no hay separación, que estamos inmersos en el agua-alma. Y que pide a gritos bailar con nosotros.

Es terapeútico.

Abrazos, espirales, a siete grados :)”

Miguel

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